Estrategia y tecnología sin algoritmo de compresión

A lo largo de mi carrera del lado de gobierno, formé parte de un equipo y cultura de trabajo donde la tecnología se posicionó, en los inicios de la SAT, como el motor de la transformación.

Hubo épocas difíciles con líderes que no veían igual a la tecnología. Pero al resguardo del ente colegiado que hacía las veces de junta directiva, transformamos desde sistemas legados —que en los 90 eran lo último— hacia una transición por diferentes arquitecturas de acuerdo con la evolución.

Si bien no todos los sistemas pueden evolucionar al mismo ritmo, lo que en retrospectiva veo, es que siempre buscábamos estudiar la tecnología de vanguardia, y si al aplicarlo en un proceso de negocio o sistema añadía valor o innovaba, se formalizaba su adopción.

Así se transformó el pago de impuestos en la primera década. En la segunda, evolucionamos hacia la nube, microservicios y bases de datos de propósito específico. No perdimos de vista que no íbamos a convertir todo, pero había un valor claro donde el estado del arte hacía match con la factura electrónica 100% en línea — haciendo realidad la ventaja estratégica concurrente para el comercio y control.

Un equipo se formó, y eso fue lo que llamamos el parteaguas. Muchos no auguraban bien para el proyecto porque rompía demasiados paradigmas. Tuvimos aprobación para ser disruptores, y de la mano de un equipo de las áreas sustantivas —contadores, auditores, abogados e ingenieros— salió la factura electrónica.

En 2021, encantado con la cultura de Amazon y luego de completar el proceso de contratación que todos conocen, pasé a ver todo con una perspectiva diferente. Una donde, desde adentro de un líder tecnológico, vi posibilidades sin mayores límites que las que estando en el día a día se alcanzan a apreciar.

Pero también vi que no todas las entidades y empresas tienen un equipo de tecnología como motor. Para muchos, TI sigue siendo un auxiliar, un centro de costos. Por otro lado, algunas áreas de TI hacen muy bien su papel dentro de una zona de confort que a largo plazo pasa factura, a TI mismo y a la organización.

Entendí que mi experiencia de 20 años había estado sesgada por unas características de la organización y del equipo que desarrollamos. La SAT es un referente porque se lo ha ganado, y se construye con el trabajo de todas las áreas.

En los últimos cinco años entonces, así como continué aprendiendo de tecnología, también aprendí —por la buena y con batallas— cómo impulsar la modernización, la innovación y la transformación. No son lo mismo, y veremos en futuros artículos que las organizaciones necesitan aún de las tres. No son modas que pasan unas sobre otras, sino diferentes estrategias que debemos conocer y aplicar correctamente.

Pero no vamos a hablar ahora de lo que fue novedad hace ocho años. En los últimos dos se han habilitado tecnologías de IA, la nube ha evolucionado, el panorama de seguridad es diferente: más retos, pero mejores herramientas. Ya luego, en otra línea, hablaré con más detalle de esos temas.

Acá vamos a ser más editoriales respecto a la estrategia. Ya no podemos hablar de un PeTI que creamos alineado a negocio; debemos hablar de un negocio en cuya estrategia medular está la tecnología.

No es un reto fácil, porque hablamos de una percepción donde los de tecnología sienten que pueden resolver lo de negocio porque la IA les ayuda, y los de negocio creen que ya no van a depender de TI. La realidad: ya no puede haber dos grupos. Debe ser un solo equipo construyendo con el mismo objetivo.

Para esto, no se trata solo de formar o contratar. Se trata de cuestionarse, evaluar y definir la siguiente estrategia organizativa a nivel corporativo para que podamos seguir el ritmo de la carrera sin choques y sin explosiones del motor que mueve a las organizaciones.

Fabricantes, industria, centros de pensamiento y los mismos modelos de IA tienen elementos que debemos considerar. Ninguno tiene la respuesta, pero de todos podemos aprender, evaluar, apropiar e innovar.

En mi experiencia, las organizaciones que trataron a TI como motor transformaron servicios, rompieron paradigmas y entregaron resultados. Las organizaciones que ven a Tecnología como un auxiliar o centro de costo siguen operando — pero sin transformaación. Y en la actualidad, quien no va más alla de operar y modernizar, está rezagado y puede tener problemas para subsistir.

Me emociona de nuevo compartir por acá, hablar de estrategía, que se complementará con otras secciones más tácticas o técnicas y una adicional, donde prevalecerá la parte humana, porque esa dimensión no la podemos perder.

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