…yo también quiero fresas pero “sin densar”.
Mi linda Sofía luego que su hermano pidiera fresas con leche condensada.
Esos lindos momentos y esa simple lógica infantil no debería abandonarnos en nuestras vidas, gracias a Dios por los niños que tengamos cerca para no olvidarnos de ella. Los adultos solo queremos condensar el toda la información y conocimiento que podamos encontrar y se nos olvida disfrutar del color, el aroma y el sabor de la fresa que queda abajo de las capas que suponemos imponen el profesionalismo y la intelectualidad.









Increíble, pero siempre saltan con alguna grata sorpresa, igual que los conejos, siempre donde uno menos se lo espera y con tanta sutilidad que nos deja anonadados.
Hay esos patojos siempre tan chispudos.
¡Qué linda!!