Los Hermanos Maristas trascienden
educacion, liceo, opinion, vida June 11th, 2007
El domingo estuve en la Capilla del Liceo durante el velatorio del Hno. Alberto Olano y vivir el luto de la Familia Marista por la pérdida de alguien tan valioso, lo que podía sentirse en el ambiente y se miraba en la tristeza y llanto de esos jóvenes que le guardaban mucho cariño, así como en la de los Hnos. presentes y en general quienes asistimos.
Soy padre de familia del Liceo recientemente y no tuve oportunidad de conocer mucho al Hno. Alberto, pero soy Marista desde el año 1980 y sé lo hermoso de la relación que formamos entre hermanos y alumnos, sobre todo cuando se nota que tienen el carisma de San Marcelino Champagnat. Escribo entonces para el Hermano Alberto y para todos los hermanos que han dejado, siguen y seguirán sembrando tres violetas cada día en el corazón de la juventud.
Quizás no podría recordar a todos los hermanos que me dieron clases o que conocí en mi época de alumno, destacan facilmente el Hno. Chofo (uno de los fundadores de la obra Marista en Guatemala), el Hno. Benito (y su especial disciplina), el Hno Julio y el Hno. Tonito (de los decanos también en mi época) y el Hno. Quique (muy identificado con los jóvenes), Hno. Mediavilla, Hno. Jesús, Hno. Alfonso, Hno. Florencio Trigueros, en fín… las listas son interminables para cada uno de nosotros. Lo que es común a todos es que seguro traerán gratos recuerdos a muchos exalumnos y todo Liceista tiene en su corazón y en su formación la huella de estos hombres que sacrificando una vida de familia se entregan en cuerpo y alma a la juventud.
En su vida desde jóvenes los hermanos maristas se entregan a una vocación muy especial, por esta vocación sacrifican lo que otros jamás dejaríamos, dejan crecer en ellos la semilla de San Marcelino y dedican su vida profesional al estudio y a la educación de niños y jóvenes. Y no siempre lo hacen en las mejores condiciones, porque no toda la obra marista es como el Liceo Guatemala y en muchos casos el simple hecho de dedicar tu vida lejos de tu familia es ya un precio alto por atender una noble vocación.
Y su recompensa muchas veces queda en silencio, por eso hoy quiero decir que realmente estos sacrificios tienen su fruto porque parte de quien soy fue afinado por el fino cincel de la educación Marista y que, aunque finalmente todos somos humanos, esa semilla, los conocimientos y esos principios inculcados forman parte del equipaje y las herramientas que llevo en mi vida y para las cuales no hay una forma de agradecer en su justo valor.
El Hermano Alberto Olano ha trascendido, como lo hacen todos los hermanos, como parte integral de la Comunidad Marista creada por San Marcelino Champagnat y que a pesar de todo, conmemora setenta y cinco años de estar en nuestra querida Guatemala.
Por eso, a pesar de la impotencia y la rabia por lo sucedido, solo me consuela que al Hno. Alberto lo asesinaron, pero no lo pueden matar, porque se que al igual que todos los hermanos vive en espíritu dentro de cada niño y joven al cual formó o tocó su corazón para mostrarle la belleza del espiritu marista: Todo a Jesús por María y todo a María para Jesús.





June 12th, 2007 at 2:19 pm
Pues lamento mucho esta pérdida para la comunidad Marista en Guatemala. Tristemente no es la primera vez (ni probablemente la última) que algo así estremece a los Maristas en Guate. Como vos decís, el Hno. Alberto ha trascendido y que la obra continua en cada uno de nosotros, alumnos, exalumnos, padres, madres Maristas. Compartiendo con el mundo un mensaje de sencillez, modestia y humildad en un mundo complejo, arrogante y agresivo.