Mauricio: En los momentos que sientas que algo te domina, detente, reflexiona y recuerda …
Solo por hoy…
no dejo que el enojo me domine,
no me preocupo porque de nada sirve
soy amable con quienes me rodean
agradezco las bendiciones que recibo
doy en lo que hago mi mejor esfuerzo
uno mis manos en oración a Dios
para que mi corazón sienta estas palabras
que hoy voy a practicar
Mauricio Romero
no dejo que el enojo me domine,


Muchas veces es posible que sintamos que el peso de problemas y situaciones en nuestro cotidiano vivir nos agobian, nos doblegan, y pueden incluso sacar facetas no agradables de cada uno… Incluso puede venir la tentación de darse por vencido, tirar la toalla, más cuando TODO pareciera estar en nuestra contra…
Yo he aprendido que debo dejar todo en manos de Dios! El mismo lo dice en la Biblia:
Vengan a mí todos los que estén trabajados y cargados, que YO los haré descansar.
También la Biblia dice:
No se afanen por nada, mejor, háganle saber sus peticiones a DIOS cuando oren, rueguen y den gracias, y con ésto, la paz de DIOS, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y pensamientos en Cristo Jesús.
En ésto confío, y descanso…
Que buenas letras vos… si tan solo asi fueran todos… pero si lo hacemos cada uno de poco en poco, podemos hacer la diferencia… verdad?…
Que bonito texto, la verdad es la forma en la que trato de vivir, dia a dia, sin preocupaciones, enfados y agradeciendo a Dios en todo momento.
Pero como cuesta verdad… les cuento que lo puse porque estaba teniendo unos días terribles, lo imprimí y lo tengo en mi escritorio para recordarme. No es fácil mantenerse en el camino…
Gracias por sus comentarios a todos.
eres religioso/a? bueno no importa.solo keria decirte k m gusta tu buenas ganas d superarte cada dis, es una lastima k yo no tenga esa suerte, ese don,ese…
no es verdad, seguro k llega la muerte antes d poder canviar
no se trata de religion y tampoco de edades wendy, no importa si tienes quice o treinta y no es cambiar, porque el amor y la energìa de un ser supremo esta siempre dentro de tí, como el diamante se esconde abajo de una imagen de carbón.