Una nueva tradición para compartir
personal November 14th, 2004
El fin de semana estuvo buenísimo, pero hay algo que les
quiero compartir porque fortalece la familia, que es la unidad
fundamental sobre la que la sociedad se construye y cuyo
debilitamiento es causa directa de lo que tanto nos quejamos, la
falta de valores y respeto.
Este domingo participé de una nueva tradición
familiar, de la cual me siento contento de formar parte y en la
cual la familia de mi tía Thelma, mis abuelos parternos, mi
papá, mi suegra, mi prima Ana Julie y la mía nos
hemos unidos compartiendo de manera muy especial entre 3 y 4 horas
el primer domingo de cada mes.
En octubre de 2002 en la casa de mi tía hubo un rezo del
Rosario, parte de una perenigración de un grupo de la
Iglesia de La Merced, de la Ciudad de Guatemala, nos
invitaron y la actividad fue espiritualmente fuerte e inspiradora
por lo que entre familias dicidimos crear la tradicion de una
reunión mensual para orar entre familias.
Pareciera ser simple y seguro es menos elaborado que lo que
un grupo de parroquia puede hacer, pero lo especial es que oramos y
nos confortamos entre abuelos, padres, hijos, primos, hermanos;
muchas veces vamos a grupos o comunidades y ayudamos o nos ayudan
personas extrañas que como ángeles pone Dios en
nuestras vidas, pero, ¿cuántas veces hemos hecho
esto con la familia ?
El Rosario es una oración con un profundo
significado personal, en esta actividad es la parte inicial a una
convivencia familiar como nunca habíamos tenido, cada
persona comparte su corazón, cuenta como nos fue cada mes,
por que pedimos y que tenemos para agradecer, además de
servir como catarsis y terapia familiar, son domingos llenos de
emoción. Luego de compartir, realizamos una
oración de cierre y hay una cena que la familia que hospeda
cada mes comparte con los demás. Simplemente no puedo
describir lo satisfactorio de cada rezo.
Pero si su credo no es católico, o bien prefieres otra
oración, no importa, la idea es ponernos en contacto con
Dios para agrecer, pedir, poner en sus manos nuestro corazón
y vida, al mismo tiempo que compartimos esto con nuestra familia y
a veces, humildemente, somos empleados para confortar y alentar a
un familiar con palabras que Dios nos pone para decirles.
Estoy lejos de pensar que esto me hace santo, ni mucho menos,
pero seguro me acerca un poquito más a Dios, así como
acerca más a mí todos los regalos que el tiene para
todos y que muchas veces no sabemos recibir y agradecer.
En dos años de rezar entre familia hemos visto mucha
cosas, mi padre estaba sin trabajo y logró colocarse, mis
hijos han dejado de parecer de enfermedades frecuentes, mi prima
estuvo pidiendo por un “su proyecto” y el próximo domingo
inicia, con su boda, mi abuelo a superado importantes crisis de
salud y todos, pero todos, nos sentimos más fortalecidos y
más cerca uno de otros. Han habido lágrimas y
muchas risas, pero sobre todo mucho amor, entre nosotros y del que
hemos sentido que Dios ha llevado a cada uno de nuestros
hogares.
A veces uno llega cansado, desesperado, molesto, pero al ir
rezando y poniendonse en contacto con nuestro Creador a
través de la oración hacia la Virgen María se
va sintiendo que el esfuerzo vale la pena y siempre salimos con
mucho más de lo que llevamos porque eso quiere Dios para
todos sus hijos.





November 15th, 2004 at 1:28 am
Hace un par de años que yo me integre a un grupo Juvenil llamado Escoge y que de nuevo he vuelto a retomar despues de mi ausencia del pais, a partir de ese momento senti algo especial y es por eso que no he dejado la oracion. Claro, no dejo tampoco de ser la persona que soy, sigo siendo muy normal, a veces muy mal hablado y mal pensado, pero hay muchas cosas que me obtenido por mi fe y mi oracion… Es algo que nunca olvidare y se lo agradezco siempre a Dios.